
El portavoz de los servicios migratorios, Severo Castigo se
mostró sorprendido con la actitud de este hombre “que no protestaba cuando la
temperatura sobrepasaba ligeramente de los 22 grados ni cuando se ponía a
chispear en pleno mes de agosto”.
El señor Castigo justificó la dura medida de la deportación
“si queremos mantener nuestro estilo de vida no podemos vivir con gente como
esta sino ¿que será lo próximo?: ¿Un convite de boda con plató único? ¿Una
verbena de prau con música de cámara? ¿Una feria de muestras donde no haya peleas
a muerte por los regalos?”.